Theresa Knorr, la mujer que torturó a sus propios hijos

Theresa Knorr nació el 14 de marzo de 1946 en Sacramento, California. Theresa era la menor de dos hijas y según los testimonios, su infancia fue feliz.

A finales de la década de 1950 su felicidad doméstica llegó a un trágico final, cuando su padre fue diagnosticado con Parkinson, luego de una cirugía cerebral fallida, se vio obligado a quedarse sin trabajo; por lo que su madre hizo todo lo posible por mantener a la familia hasta que sufrió un ataque al corazón fatal. Theresa estaba a días de cumplir 15 años y cuando el accidente sucedió Theresa sostuvo a su madre en sus brazos mientras moría.

Theresa abandonó la escuela secundaria y se casó a los 16 años con Clifford Clyde Sanders. Dio a luz a su primer hijo en el verano, pero según los informes su matrimonio era complicado y tumultuoso. La pareja peleaba con frecuencia y era conocido que el esposo era abusivo y alcohólico. En un momento memorable, Theresa presentó cargos contra su esposo después de recibir un puñetazo en la cara, pero los cargos fueron retirados más tarde. Un mes después el 6 de julio de 1964 durante una pelea, Theresa le disparó a Sanders con un rifle.

Fue detenida y acusada por el asesinato de Sanders. Ella se declaró inocente y alegó defensa propia. En el juicio los familiares de Sanders alegaron que ella era capaz de matar a su esposo pero el 22 de septiembre de 1964; Theresa fue declarada inocente. Y en la primavera siguiente dio a luz a su segunda hija Sheila Gay.

El 9 de julio de 1966, Theresa se casó con el marino Bob Knorr. La pareja tuvo cuatro hijos: Suesan en 1966, William en 1967, Robert en 1968 y Theresa ‘’Terry’’ Marie en 1970. Sin embargo al igual que su primer matrimonio, la relación de Theresa estuvo plagada de argumentos y acusaciones de infidelidad alimentados por el abuso de alcohol.

Theresa se divorció y se caso otras dos veces más: primero con Ron Pulliam y luego con Chet Harris. Su cuarto y último matrimonio duró poco más de dos meses en 1976. La disolución de este matrimonio llevó a Theresa a su límite. Comenzó a beber en exceso, su neurosis empeoró y lo más trágico, sus arrebatos violentos y viles contra sus hijos se convirtieron en asesinatos en toda regla.

Envidiosa de sus dos hijas mayores, Theresa dirigió la peor parte de su abuso hacia Sheila y Suesan. Ambas chicas encontraron extremos horripilantes en las manos de su madre. En el verano de 1984, Theresa quemó vivo a Suesan, de 17 años, con la ayuda de sus hijos, Robert y William. Varios asaltos salvajes a Suesan precedieron al incidente: un disparo en la espalda, un apuñalamiento y una operación burda con un cuchillo X-Acto. ¿La motivación de Teresa? Ella creía que Suesan había usado magia para hacerla subir de peso.

El verano siguiente, Theresa mató a su hija Sheila de 20 años golpeándola y luego encerrándola en un armario sin comida ni agua durante tres días. De nuevo, Theresa hizo afirmaciones salvajes para justificar sus acciones. Y nuevamente, Robert y William sirvieron como cómplices de su lavado de cerebro.

En 1993, Terry, el menor de los niños Knorr, valientemente dio un paso adelante con un relato de los crímenes de su madre. No era, de hecho, la primera vez que había pedido ayuda; intentos anteriores fueron desestimados. Esta vez, sin embargo, se creyó la monstruosa verdad. Una investigación condujo al arresto y condena de Theresa Knorr, quien recibió dos cadenas perpetuas consecutivas. Finalmente, Theresa Knorr fue llevada ante la justicia, pero las cicatrices que dejó nunca se desvanecerían.

“Crecí en un manicomio básicamente, pero lo peor es que no sabíamos que era un manicomio”, continuó. “Realmente nunca admití o incluso supe que estaba siendo abusado o que mi familia estaba siendo abusada, porque pensé que era normal”, dijo Robert.

Los hijos de Theresa pueden haber aceptado este aislamiento dictatorial, pero no lo entendieron. Se quejaron de no poder tener amigos, pero si se quejaban demasiado al respecto, eran silenciados. No vieron la evaporación gradual de su contacto con el mundo exterior como el resultado lógico de encerrarse dentro de la casa. En cambio, los hijos de Theresa vieron el distanciamiento de los vecinos de su madre y de ellos mismos como indiferencia y falta de voluntad para involucrarse.

Con las pruebas recopiladas con base al testimonio de Terry, la policía comenzó la búsqueda de Theresa Knorr, localizándola finalmente en Salt Lake City el 10 de noviembre de 1993. Cuando la arrestaron, Theresa se presentó con su apellido de soltera Cross y se encontraba cuidando a la madre de su casero, una mujer de 86 años.

Theresa se declaró inocente de los cargos pero al sospechar que uno de sus hijos declararía contra ella, debido a que había evidencia suficiente para recomendar la pena de muerte para su caso, decidió declararse culpable para rebajar su condena. El 17 de octubre de 1995, Theresa fue condenada a 2 cadenas perpetuas consecutivas, pudiendo salir bajo libertad condicional en el año 2027 y de sobrevivir para ese entonces, tendrá 80 años.

Según la escala que desarrolló el Dr. Michael Stone basada en sus investigaciones sobre las motivaciones de los asesinos para cometer diversos crímenes, llegó a la conclusión de que Theresa está en la categoría 22 de dicha escala, la cual describe a asesinos psicópatas y torturadores. La tortura es su principal motivo.