Condenado a cadena perpetua por homicidio en primer grado en el estado de Iowa, Schreiber sufrió una grave emergencia médica en 2015. Tras desarrollar cálculos renales y una fuerte infección, fue declarado clínicamente muerto durante algunos minutos antes de ser reanimado por los médicos.
Después de sobrevivir, presentó un argumento que rápidamente se volvió viral: aseguró que su condena de “cadena perpetua” ya había terminado en el momento en que fue declarado muerto clínicamente. Según su interpretación, su vida había finalizado, aunque fuera temporalmente, y por lo tanto la sentencia también debía darse por cumplida.
El caso llegó a los tribunales, pero la Justicia rechazó su pedido. Los jueces concluyeron que una condena perpetua se aplica a la vida natural continua del condenado y no a un episodio temporal de muerte clínica seguido de reanimación.















