El caso de Isabella Guzman ocurrió en 2013 en Aurora, Colorado, y destacó por la extrema violencia del crimen y el estado mental de la autora.
Isabella, de 18 años, vivía con su madre, Yun Mi Hoy, y su padrastro. En los meses previos al suceso, su comportamiento había cambiado de forma preocupante: se aislaba, mostraba episodios de agresividad y escribía mensajes extraños en casa, afirmando cosas como que era un dios o que vivia en otra realidad.
La tamilia, alarmada, intentaba lidiar con una situación cada vez más inestable.
El 28 de agosto de 2013, tras una discusión doméstica, Isabella atacó a su madre en el baño de la vivienda. La agresión fue extremadamente violenta, con más de 70 puñaladas.
El padrastro, al escuchar los gritos, alertó a emergencias, pero la víctima falleció en el lugar. Isabella huyó de la casa y fue detenida poco después.
Durante el juicio, su comportamiento llamó profundamente la atención: sonrisas fuera de lugar, gestos extraños y una aparente desconexión emocional.
La defensa argumentó que padecía un trastorno mental grave, y los expertos concluyeron que sufría esquizofrenia, lo que le impedía comprender la realidad en el momento del crimen.
El jurado la declaró no culpable por razón de insanidad mental, por lo que fue internada en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad en lugar de ser enviada a prisión, donde permanece bajo tratamiento.
El caso ganó notoriedad años después por la difusión de vídeos del juicio, que generaron un gran impacto en internet.

















