Un estudio realizado en Estados Unidos analizó los datos de 14,542 individuos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) entre los años 2005 y 2010, aí lo indica Tu cerebro digital. Los resultados determinaron que las mujeres con una frecuencia sexual menor a una vez por semana presentaron 1.7 veces más probabilidades de morir prematuramente por cualquier causa hacia finales de 2015. Este riesgo mostró un patrón dosis-dependiente: a menor actividad, mayor mortalidad.
Curiosamente, esta correlación directa no se observó de manera general en los hombres participantes. Sin embargo, la investigación descubrió que la actividad sexual frecuente funciona como un factor mitigante ante los impactos negativos de la depresión en ambos sexos. Por eso, los individuos deprimidos con baja actividad sexual registraron tres veces más probabilidades de fallecer durante el seguimiento en comparación con aquellos deprimidos con mayor frecuencia.
Aunque el informe publicado en el Journal of Psychosexual Health no establece una relación causa-efecto definitiva, coincide con hallazgos previos sobre cómo el sexo mejora el estado de ánimo y aporta bienestar general.
Es importante destacar que, mantener una vida sexual activa y regular se perfila como un beneficio clave, especialmente vinculada a la salud cardiovascular y al bienestar mental.

















