En la década de 1960, en Cametá —una pequeña ciudad del estado de Pará, en el norte de Brasil— ocurrió un episodio que quedó marcado en la historia: lo que se considera el primer matrimonio gay registrado en el mundo.
La pareja, que ya convivía desde hacía años, decidió oficializar su unión con una gran ceremonia religiosa, vestimenta tradicional y la presencia de autoridades locales. Durante unas horas, parecía un gesto de aceptación en tiempos en los que la diversidad era duramente reprimida.
Pero la ilusión duró poco. En medio de la celebración surgieron sospechas sobre la identidad de la «novia». Bajo engaños, el casal fue llevado al centro de la ciudad, donde una multitud enfurecida los esperaba. Fueron humillados públicamente: las autoridades médicas confirmaron el sexo biológico de la novia y el matrimonio fue anulado.
Ambos fueron arrestados y trasladados a Belém. Desde ese momento, nunca más se supo de su paradero.
Este episodio refleja con crudeza el prejuicio y la represión hacia la diversidad sexual de la época. Un amor que buscó ser libre, pero que terminó silenciado por la intolerancia.

















