En la criminalística de campo, según Crimidatos, una de las etiologías más complejas de analizar es la asfixia traumática por compresión toracoabdominal. Contrario a lo que se piensa, el fallecimiento ocurre por una interrupción mecánica de la función respiratoria y circulatoria.
Al procesar una escena de esta naturaleza, los peritos buscamos signos clínicos específicos que nos revelan la dinámica del evento:
📍 El sello forense:
Máscara equimótica: Una coloración cianótica (violácea) intensa en cara y cuello, producto del colapso del retorno venoso.
Petequias: Hemorragias puntiformes en ojos y párpados causadas por el aumento súbito de presión capilar.
Mecánica de compresión: La vía aérea puede estar libre, pero la caja torácica, al ser comprimida externamente, pierde su capacidad de expansión, impidiendo el intercambio gaseoso.
⚠️ El rol del perito:
Determinar si estas lesiones fueron causadas durante la vida es crucial. La presencia de estos signos nos indica que el sujeto mantenía circulación activa al momento de la compresión, permitiendo diferenciar un evento traumático de un fallecimiento previo por otras causas.
La reconstrucción de la posición del cuerpo respecto al agente compresor es, sin duda, la pieza clave para entender la verdad técnica de los hechos.


















