Los insectos, según lo que nos cuenta Crimidatos, permiten estimar el intervalo post mortem, es decir, cuánto tiempo ha pasado desde que se produjo una muerte. Los insectos también pueden decir si el cadáver ha sido trasladado de un lugar a otro, o del exterior al interior, o cuánto tiempo ha pasado en un pozo, o enterrado.
Los conocidos “gusanos de la carne” no son otra cosa que las larvas de las moscas que han depositado sus huevos en el cadáver para desarrollarse. Estas larvas son de gran importancia puesto que toman parte activa en el proceso de la descomposición y lo aceleran.
Conocer estas larvas, poder identificar la especie de mosca a través de ellas y saber cuánto tiempo tardan en desarrollarse según la temperatura ambiente son elementos cruciales en la investigación forense puesto que pueden permitir un cálculo bastante preciso del tiempo transcurrido desde la muerte del individuo.

















