Una creencia dice que los espíritus y entidades no entran en tu casa sin tu permiso. Allí, se quedan, en las puertas y ventanas, esperando a ser invitados por los dueños de la casa, de la manera más informal posible.
Un ejemplo es cuando la puerta de tu casa se abre sola, y muchas personas hablan en tono de broma. Es en este momento cuando las entidades entran y se quedan por ahí apoyadas en ti, hasta que se vuelven obsesivas.
Si quieren comprobar que algo entró a casa, en la noche es necesario encender una vela frente a alguna puerta que de hacia la calle. Luego hay que sentarse frente a ella, con calma. Luego repetir repite esto en un tono de voz mediano: «Si quieres entrar, la vela tendrás que apagar».
Si la vela se apaga la entidad ha confirmado su presencia allí y está lista para entrar. Por eso, no lo invites, si la vela sigue encendida, entonces no hay entidad. Ahora si la vela cae, la entidad ya está desde hace mucho tiempo dentro de tu casa. © Código oculto.


















