Anneliese Michel nació en una familia profundamente católica en Baviera, Alemania, en 1952. Su vida cambió radicalmente a los 16 años cuando comenzó a sufrir convulsiones y fue diagnosticada con epilepsia del lóbulo temporal. A pesar de recibir tratamiento médico y psiquiátrico en instituciones especializadas, su estado de salud mental y física se deterioró progresivamente. Anneliese comenzó a experimentar alucinaciones visuales y auditivas, manifestando una aversión extrema hacia crucifijos, rosarios y agua bendita. Convencida de que su mal no era médico sino espiritual, su familia abandonó la medicina convencional y solicitó ayuda a la Iglesia.
En 1975, el obispo de Wurzburgo autorizó el rito de exorcismo. Así lo explica la cuenta Historia Inédita. Durante diez meses, los sacerdotes Ernst Alt y Arnold Renz realizaron 67 sesiones de exorcismo sobre la joven. Durante estos rituales, Anneliese mostraba una fuerza sobrehumana, hablaba en idiomas que supuestamente desconocía y afirmaba estar poseída por seis entidades, incluyendo a Lucifer, Judas Iscariote y Nerón. Las sesiones fueron grabadas en audio, registrando gritos y diálogos perturbadores que circularon por todo el mundo años después.
Anneliese dejó de comer y beber casi por completo, creyendo que el ayuno liberaría su alma. El 1 de julio de 1976, murió a los 23 años pesando apenas 30 kilos y con las rodillas destrozadas por las miles de genuflexiones realizadas. La autopsia determinó que falleció por desnutrición y deshidratación. El caso terminó en un juicio histórico donde los padres y los sacerdotes fueron condenados por homicidio negligente, al concluirse que la ayuda médica básica habría salvado su vida. El suceso dejó un legado de debate entre la fe y la ciencia, inspirando obras como El exorcismo de Emily Rose.

















