Jewel Shuping siempre sintió que debía ser ciega. Desde niña este deseo marcó su vida entonces jugaba en pasillos oscuros, usaba gafas negras y hasta aprendió braille a los 20 años.
Su diagnóstico fue Trastorno de Identidad de la Integridad Corporal, una rara condición psicológica en la que la persona cree que su cuerpo no corresponde con su identidad. En su caso, el anhelo era extremo: vivir sin
Post Media Ok, explican que en 2006, con 21 años, acudió a una psicóloga Pero lejos de tratar su trastorno, la profesional accedió a cumplir su deseo. Según contó Jewel, le aplicó anestesia y luego vertió limpiador de desagües en sus ojos.
El dolor fue insoportable, pero ella pensó: “Me estoy quedando ciega, todo va a estar bien”. El daño fue irreversible. Durante seis meses, su visión se deterioró hasta perderla por completo.
De este modo, uno de sus ojos tuvo que ser extirpado y el otro quedó afectado por glaucoma y cicatrices permanentes. Su familia cortó todo contacto al enterarse que la ceguera fue voluntaria.
Así, y a pesar de todo, Jewel asegura que nunca fue más feliz: “Por primera vez, mi cuerpo coincide con mi identidad”. Aunque aclara que no recomienda su método y espera que algún día exista un tratamiento para el BIID.


















