Una señora de 101 años sigue trabajando seis días a la semana y jura que eso es lo que la mantiene viva.
Ann Angeletti es la dueña de Curiosity Jewelers, una joyería que abrió en 1964 en Nueva Jersey y todavía atiende todos los días a sus clientes con la misma dedicación de siempre.
Cinco días por semana está en el local y el sexto viaja al Diamond District de Manhattan para mantener relaciones comerciales con proveedores que la conocen hace décadas.
Su negocio ya va por la tercera generación: trabajan ella, su hija y su nieta, algo que Ann considera una de sus mayores alegrías.
Ella dice que no sigue dietas especiales ni rutinas estrictas, solo se mantiene en movimiento, se alimenta bien y conserva el entusiasmo por lo que hace.
“Si me detengo, me apago”, contó en una entrevista, convencida de que trabajar la mantiene con energía y propósito.
Antes de la joyería tuvo mil vidas: ayudó en la tienda de abarrotes de su familia en Brooklyn y trabajó en un astillero naval durante la Segunda Guerra Mundial. Esa disciplina, asegura, nunca la abandonó.
Hoy, con más de cien años, sigue llegando primera y yéndose última. Revisa piezas, atiende clientes y comparte consejos con una lucidez que sorprende a todos. Para ella, su negocio no es solo trabajo: es su motor y su alegría.


















