En Pau, ciudad del suroeste de Francia, un ginecólogo fue inhabilitado de forma indefinida, multado y sancionado por negarse a atender a una paciente trans, alegando que solo atiende a “mujeres de verdad”, y que no estudió para atender hombres.
El médico dejó claro que la sanción representa una ofensa directa a su profesión y años de estudio, afirmando que es absurdo que alguien pueda ser penalizado por ejercer su especialidad, dedicada exclusivamente a la salud femenina.
El Colegio de Médicos regional calificó sus comentarios como claramente discriminatorios, mientras la fiscalía estudia posibles acciones penales por discriminación tras la denuncia de SOS Homophobie y SOS Transphobie.
Este caso ha generado indignación nacional: muchos señalan que se trata de un ataque a la ética profesional y al derecho de los especialistas a limitar su práctica a lo que realmente dominan, mientras otros defienden la protección de los pacientes trans. (Fuente: RFI / AFP)


















