Cuando caminamos distraídos, pensando en mil cosas porque nuestra mente rellena los vacíos con lo que espera ver. Lo mismo pasa al hablar en público: si tu atención no está plena en el momento y en tu audiencia, tu cerebro crea obstáculos imaginarios: dudas, miedo al juicio, “hoyos” que no existen.
De este modo, la PNL nos explica que la realidad que percibimos es una construcción interna: lo que creemos que ocurre frente a nosotros muchas veces no es lo que realmente pasa. Por ello, es como si proyectaras un “abismo” frente a tu público… y actúes como si fuera real, aunque nadie más lo vea.
Por eso, no te caes por lo que ves, sino por lo que crees que ves.
Cabe destacar que, cada vez que te enfrenes a hablar en público, una grabación o una presentación, tu foco en ellos, tu mensaje y sus reacciones reales te mantendrán alejados “de ese hoyo imaginario”.
Es importante obsérvar lo que realmente está pasando, no lo que tu mente teme o imagina. Así, tus agujeros imaginarios desaparecen y tu presencia se vuelve firme y confiada
La próxima vez que te enfrenes a comunicar en público, preguntaré si es real lo que te detiene o te lo estás imaginado…



















