El ataúd se prepara higiénica y estéticamente antes de la llegada del fallecido. Se limpia y desinfecta, se forra el interior con telas, se instala una almohada y se coloca el sudario. Además, se verifica el correcto funcionamiento de los cierres (herrajes) para asegurar que el féretro pueda cerrarse correctamente tras colocar el cuerpo.

















