El nadador eslovaco Boric Oravec experimentó momentos de pánico tratando de cruzar un lago congelado durante un desafío extremo y terminó atrapado bajo el hielo.
Durante el desafío, nadó en un curso previamente marcado, pero terminó desorientándose y emergiendo en un punto donde el hielo era más grueso.
Incapaz de encontrar la apertura original, Oravec comenzó a luchar contra el clima y el frío intenso mientras la gente en la orilla intentaba atravesar el hielo para rescatarlo.
Tras momentos de desesperación, el atleta pudo volver por el mismo camino, guiado por una cuerda de seguridad que se había llevado consigo como medida de precaución.


















