Mike Meaney sobrevivió 61 días enterrado vivo, pero la parte más aterradora de la hazaña no fue la falta de aire ni el aislamiente. Fue que “olvidó” avisarle a su esposa que lo haría.
En 1968, según Dejate sorprender, Mike Meaney era bartender en Londres y decidió romper el récord mundial de permanencia enterrado vivo. No fue algo improvisado: el plan se convirtió en un gran evento público. Mandó construir un ataúd especial, con ventilación y un sistema de campana de dos vías para comunicarse con la superficie.
De este modo, miles de personas se reunieron para verlo mientras lo bajaban aproximadamente 2 metros bajo tierra, en un patio del barrio de Kilburn. Allí abajo recibía comida por un tubo, conversaba con periodistas e incluso cantaba canciones para la multitud, directamente desde su propio “tumba”.
Mientras tanto, su esposa, Alice, estaba en casa sin tener idea de dónde se había metido su esposo. No se enteró por él. Lo descubrió cuando un periodista tocó su puerta y le preguntó:
“¿Cómo se siente sabiendo que su esposo está enterrado vivo?”
Por otro lado,, Alice fue inmediatamente al lugar y al llegar, gritó por el tubo de ventilación: “¡Eres un tonto, Mike! ¡Siempre fuiste un tonto!”
Aun así, Mike permaneció allá abajo durante los 61 días completos, entró en la historia y rompió el récord mundial, enterrado vivo, famoso… y con problemas en casa.



















