El legendario músico George Harrison, integrante de The Beatles, también fue un gran amante de los animales, especialmente de los gatos, que formaron parte importante de su vida personal.
A lo largo de los años, según inorma Lagumiau. Harrison convivió con varios felinos. Entre los más conocidos estaba Korky, un gato persa blanco muy querido, así como dos gatos siameses llamados Rupert y Jostick, que incluso fueron mencionados de forma curiosa en los créditos de su álbum Electronic Sound.
Su amor por los gatos no era superficial. En su hogar, Friar Park, disfrutaba pasar tiempo en el jardín meditando, y los gatos solían acompañarlo en silencio, como si formaran parte de ese momento espiritual.
Además, quienes lo conocieron destacan que Harrison tenía una conexión especial con ellos:
los reconocía, los observaba y parecía encontrar en su presencia una calma distinta, alejada del ruido de la fama.

















