Richard Leonard Kuklinski “Iceman”, el hombre de hielo

Por Aglae Valdez. Richard Kuklinski, asesino norteamericano descendiente de inmigrantes polacos, nacido en Nueva Jersey en 1935. Vivió en un barrio marginal a las afueras de la ciudad y resintiendo aún el crack financiero de 1929. Su padre, un hombre de carácter violento y sumado a su alcoholismo, tenía como hábito maltratar a su esposa e hijos. Un hecho que grabo su v ida fue cuando su progenitor mato de un puñetazo a su hermano mayor, por lo que el matrimonio decidió encubrirlo como un terrible accidente doméstico.
A base de lo sucedido, Richard se convierte en un niño problemático con los estudios y serias dificultades para relacionarse, además de la dislexia que padecía. Al convertirse en foco de burlas decide desquitarse con los gatos del barrio, disminuyendo considerablemente su población dentro del barrio.
En 1960 conoce a quien sería su futura esposa, Bárbara, en aquel entonces Richard traficaba con pornografía que revendía a la familia mafiosa de los Gambino. De la pornografía pasa al cobro de deudas y de ahí al asesinato a sueldo. Al ser un hombre de casi dos metros de altura su sola presencia imponía pavor, por lo que es reclutado por Roy Medeo quien le vio perfil de sicario. Por lo que se convierte en un asesino que utilizaba desde un martillo o pica hielos hasta un cuchillo o arma de fuego.
Se volvió un experto en el cianuro ya que era difícil de detectar toxicológicamente, algunas veces llego a situar cadáveres en cuevas minadas con ratas voraces de Pensilvania, llegando algunas veces a filmar sus crímenes para que sus clientes supieran del sufrimiento propiciado a las víctimas
Se le da el apodo de “Iceman” (hombre de hielo) por dos vertientes, una por la frialdad que demostraba en sus ejecuciones y la otra porque a una de su victimas la mantuvo en un congelador por dos años antes de deshacerse de él. Casi al punto de confundir a las autoridades, al revisar la autopsia se detectó restos de hielo en la víctima por lo que se demostró que ya estaba en lo último de su descongelación total.

Al entrar a los cincuenta años de edad y debido a la confianza que tenía en sus cometidos, empezó a convertiste en un hombre descuidado, por lo que las autoridades decidieron meter como infiltrado al agente Dominick Polifrone con la excusa de contratarlo para un “trabajo”, por lo que al reunir pruebas y testimonios se logró su captura en diciembre de 1986, por lo que en 1988 el tribunal lo condena a dos cadenas perpetuas por cinco de sus asesinatos.
A partir de su captura se realizan varios documentales y entrevistas, siendo una de las más destacadas la realizada por el doctor Park Deeds, psiquiatra y consultor del FBI en julio del 2002.
El 5 de marzo del 2006, fallece a los 70 años de edad, según las autoridades por causas naturales, aunque su muerte fue sospechosa porque tenía que testificar contra el jefe de la familia Gambino, Salvatore Gravano, sin su testimonio el caso se vino abajo dejando en libertad al capo.
En palabras de este desalmado asesino quedan sus palabras: “Nunca sentí pena (por las víctimas), siento pena por lastimar a mi familia. Lo único por lo que siento pena. No estoy buscando el perdón y el arrepentimiento”. Fuente: La Vanguardia.