En 1981, según Casos sin explicación, el estudiante japonés Issei Sagawa, que había confesado sentir desde joven una obsesión con el canibalismo, invitó a cenar en París a su compañera neerlandesa Renée Hartevelt con la excusa de ayudarla a traducir unos poemas.
Mientras ella leía un texto, Sagawa se le abalanzó por la espalda y la mató. Después cumplió su perversa fantasía pues, días más tarde intentó deshacerse del cuerpo, pero fue descubierto y arrestado.
Por todo esto, durante el juicio, psiquiatras franceses lo declararon inimputable por un trastorno mental, por lo que fue internado en un hospital psiquiátrico en lugar de recibir una condena penal.
Tiempo después fue deportado a Japón. Como Francia no entregó el expediente judicial y el caso ya había sido cerrado allí, las autoridades japonesas no pudieron procesarlo nuevamente y terminó en libertad.
Lo más polémico llegó después, publicó libros, concedió entrevistas, apareció en televisión y obtuvo ganancias gracias a la notoriedad del caso, generando indignación dentro y fuera de Japón.
Finalmente, el 24 de noviembre de 2022, Issei Sagawa parte de este mundo con 73 años, sin tener que pagar por el atroz crimen que cometió.

















