Marianne Bachmeier (1950-1996) fue una ciudadana alemana que alcanzó repercusión internacional en 1981 tras matar al asesino de su hija durante un juicio celebrado en
Alemania.
En mayo de 1980, su hija Anna, de siete años, fue secuestrada y asesinada en Lübeck por Klaus Grabowski, un hombre de 35 años con antecedentes por abusos sexuales a menores. Durante el proceso judicial, Grabowski confesó el crimen, pero provocó una fuerte indignación pública – y especialmente la de la madre- al afirmar en su declaración que la niña había intentado seducirlo y chantajearlo.
El 6 de marzo de 1981, en el tercer día del juicio, Marianne Bachmeier introdujo una pistola Beretta calibre .22 en la sala del tribunal y disparó ocho veces por la espalda contra Grabowski, causándole la muerte de forma inmediata. El suceso ocurrió ante jueces, abogados, periodistas y público presente.
Inicialmente acusada de asesinato, Bachmeier fue finalmente condenada por homicidio y tenencia ilegal de armas. Recibió una pena de seis años de prisión, de los cuales cumplió tres antes de ser puesta en libertad condicional en 1985, en un contexto de fuerte debate social sobre justicia, venganza y el dolor de las víctimas.
Tras su excarcelación, intentó rehacer su vida fuera de Alemania. Falleció el 17 de septiembre de 1996, a los 46 años, a causa de un cáncer de páncreas. Fue enterrada junto a su hija en Lübeck.

















