Hace 15 años, Suiza absolvió a Anna Göldi, considerada la última mujer ejecutada por brujería en Europa.
En 1780, Anna comenzó a trabajar como empleada doméstica en la casa de una influyente familia del cantón de Glaris. Su patrón, médico y magistrado, la acosaba y violentaba. Poco después, cuando la hija del hombre enfermó, Göldi fue acusada de brujería.
Bajo tortura, “confesó” haber pactado con el Diablo y el 13 de junio de 1782 fue decapitada públicamente a los 47 años. Para disimular la arbitrariedad, el tribunal registró su ejecución como un caso de “envenenamiento”.
Recién en 2008, el Parlamento suizo reconoció la injusticia y anuló la condena, otorgándole una absolución histórica y póstuma.

















