Cómo hacer el amor con varias personas a la vez y no morir en el intento

Por Simonin. Resulta que, antes de la pandemia, me invitaron a una fiestita y me advirtieron que el encuentro sería muy power. La reunión se haría en Ingeniero Maschwitz, en un country donde grandes personalidades del ambiente artístico y empresarial se convocarían para estrechar lazos sexuales.

En fin, para no quedar mal y parecer a la antigua, pregunté a Lucho, mi amigo de confianza, a qué se refería con “Estrechar lazos sexuales” y me dijo “Tontita, ¿para qué más va a hacer? Vamos todos contra todos porque aquí suma la diversidad. Ojo, mi tía Beba y mi tío Ramón también van pero como ellos tienen casi sesenta y cinco años, no creo aguanten mucho pero lo importante es ser inclusivo. Estamos en una era en la cual no hay que discriminar”, me dijo mi amigo entonces me preparé. Allí comencé a pensar qué ropa usaría porque tenía dos kilitos de más y había que tener buena imagen ante el grupo. En fin, soy de la que piensan que no hay que abandonar la coquería.

De pronto tuve ganas de hablar con la tía de mi amigo pues ella , según él, tenía mucho oficio en el tema, entonces fui hasta su casa. Allí, Beba me comentó que “En el pasado, los humanos eran mucho más libres con sus afectos, pero cuando esos ancestros se establecieron para trabajar la tierra, tener relaciones sexuales con varias personas dejó de estar de moda. A primera vista, tener una sola pareja durante toda la vida parece una idea bastante mala, al menos desde el punto de vista evolutivo porque uno se aburre de estar con la misma persona. ¿Entendés, querida? Y si no , preguntale a Ramón que anda para todos lados con estas reuniones.”, me dijo Beba.

Sobre este tema, el Psicólogo Oscar Castillero Mimenza habla acerca de los orígenes del intercambio de pareja y cuenta que históricamente existen ciertas dudas sobre el origen de la práctica de swinging. Al parecer una de las hipótesis más aceptadas es que su origen se remonta a un período de tiempo situado entre los años cuarenta y lo años sesenta en Estados Unidos.

Los orígenes se remontarían a agrupaciones de militares apostados en Filipinas, que en algunos clubs realizaban lo que en aquel momento se denominó “intercambio de esposas”: se reunían y tras poner cada uno de ellos las llaves de sus habitaciones en un sombrero, cogían de dicho sombrero otras llaves correspondientes a otra habitación, intercambiándose con la pareja del propietario original de las llaves. Este tipo de práctica se popularizó en la época hippie, si bien continuó siendo poco aceptada por la mayoría de la población.

Con el paso del tiempo, esta práctica que inicialmente estaba asociado a un papel sumiso a la mujer y muchos casos también con un sometimiento expreso, se ha ido modificando hasta hacer de ello una práctica en que las parejas deciden de forma acordada y mutuamente consentida mantener relaciones sexuales con otras personas a la vez y en el mismo lugar.

Normas básicas

La práctica del swinging es un fenómeno complejo y socialmente criticado, algo que genera que las parejas de swingers tiendan a ocultar sus prácticas. Asimismo, es necesario tener en cuenta la necesidad de establecer una serie de normas en dichas prácticas con el fin de que no se produzcan conflictos en el seno de la pareja. Si bien cada pareja va a establecer sus propias normas, en su mayoría siguen una serie de principios básicos.

1. Situación acordada y sin presionar a ninguna de las partes

La principal y más importante de las premisas que todo intercambio de parejas debe seguir es el hecho de que ambos miembros de la pareja deben estar interesados y conformes en realizar este tipo de prácticas. Es decir, resulta fundamental que ninguna de las partes llegue a aceptar algo que realmente no quiere hacer solo por complacer a su pareja o por temor a romperla.

Asimismo ello también se aplica a la aceptación o rechazo por parte de la persona o pareja con quien la pareja desea mantener la relación sexual.

2. Seguridad ante todo

Otro elemento básico es el uso de profilaxis: la práctica sexual con diferentes parejas puede conllevar un elevado riesgo de contagio de infecciones sexuales o embarazos si no se realiza con protección. El uso de preservativo y otros mecanismos de protección pueden disminuir dicho riesgo.

3. No implicación emocional

Una de las premisas más básicas que hace que el movimiento swinger pueda no tener repercusiones negativas en la pareja es el hecho de mantener el acto de intercambio en algo meramente sexual. Estamos hablando de que quienes lo llevan a cabo han de ser parejas consolidadas y estables, que deben ser monógamos a nivel relacional o romántico. Este aspecto es especialmente relevante para no dañar la pareja.

Palabras de afecto, ternura, regalos románticos están fueran de lugar. Incluso muchas parejas prohiben besarse, dada la connotación romántica que suele tener este acto para la mayoría de las personas.

4. No ha de ser la única práctica sexual

El swinging puede resultar una práctica estimulante para las personas que los practican, pero es muy recomendable que no se trate de la única que se lleve a cabo. Mantener relaciones sexuales con la pareja en otros contextos y sin intercambios es también necesario y sano de cara al mantenimiento de la pareja.

Posibles beneficios y riesgos
Si se lleva a cabo bajo una serie de normas básicas y de forma totalmente aceptada y voluntaria por ambas partes, las entrevistas llevadas a cabo parecen indicar que el swinging no tiene porqué tener efectos negativos en el funcionamiento de la pareja e incluso en algunas puede revitalizar el erotismo y atracción existente entre sus componentes al verla disfrutar de otras maneras. Asimismo la idea de compartir este tipo de actividad como algo secreto entre ambos miembros de la pareja puede resultarles deseable.

La práctica del swinging también tiene una serie de riesgos, especialmente si no se cumplen las premisas básicas anteriormente descritas o se incumplen las normas pactadas entre los miembros de la pareja.

Entre estos riesgos está el de ruptura de la pareja al poder llegar uno de sus componentes a considerar que las otras personas con las que se mantienen relaciones les da a su pareja algo que él o ella no es capaz de darles. También existe el riesgo de implicación emocional si el contacto se prolonga y es reincidente. Personas inseguras, con celos, o con problemas de pareja de base no deberían acudir a estas prácticas dado que pueden empeorar su situación.

Asimismo, otro de los aspectos que más problemas suele dar es el hecho de que realmente sólo uno de los componentes de la pareja desee tener el intercambio de parejas, siendo el otro reticente pese a aceptar llevarlo a cabo. En estos casos la parte que en realidad no desea hacerlo no suele participar activamente, pudiendo estar sufriendo por ello. Asimismo, la situación puede empeorar si la parte que lo deseaba no desea que sea una experiencia aislada sino algo habitual. Es por ello que es muy importante que existe una buena comunicación en la pareja y que exista el anteriormente citado acuerdo entre ambas partes

Además de ello, evidentemente y como en toda práctica sexual con múltiples parejas, es necesario el uso de profilaxis como preservativos y otro tipo de mecanismos de barrera, dado que la práctica de relaciones sexuales no monógamos implica un riesgo de infecciones de transmisión sexual y/o embarazo.

Confusiones con otros términos

Hay que tener en cuenta que aunque el principio básico es fácil de entender, a menudo la práctica del swinging (que es como se llama la práctica en sí) resulta confundida con otro tipo de actividades de índole sexual.

En primer lugar no se trata de un acto de infidelidad sino que es algo previamente pactado y aceptado por ambos miembros de la pareja. Tampoco se trata de poliamor, siendo el encuentro meramente sexual y no existiendo una vinculación romántica entre las dos parejas. Por último, tampoco estamos hablando de tríos ni de orgías, si bien en algunas de las fiestas y encuentros de este tipo en ocasiones pueden surgir encuentros de tales características.

Referencias bibliográficas:

Bergstrand, C. & Blevins J. (2003).Today’s alternative marriage styles: the case of swingers. Electronic Journal of Human Sexuality.
Hurtado, C.A. & Serna, P.A.(2011). El estilo de vida swinger y la noción de fidelidad: una lucha subjetiva entre libertad y exclusividad sexual. Textos & Sentidos, 4.
OByrne, P. & Watts, J.A. (2011). Exploring sexual networks: a pilot study of swingers sexual behavior and health-care-seeking practices. The Canadian Journal of Nursing Researching, 43 (1): 80-97.
Orejuela, J.J.; Piedrahita, J.J. y Renza, F. (2012). La práctica/estilo de vida swinger: ¿una práctica social-sexual perversa? Sexualidad, Salud y Sociedad. Revista Latinoamericana, 10: 37-69. Río de Janeiro, Brasil.

Oscar Castillero Mimenza es Psicólogo especializado en Adicciones, Problemas de comportamiento, Enfermedades crónicas, Trastornos del desarrollo, Problemas emocionales, Trastornos del aprendizaje, Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC),Identidad sexual, Trastornos propios de la vejez y Trastornos del estado de ánimo.