En Sogamoso, un adolescente gay de 15 años logró que la Corte Constitucional de Colombia obligara a su colegio evangélico a pedirle disculpas por expulsarlo tras denunciar actos de discriminación.
El joven llevó el caso a la justicia después de que una profesora lo humillara frente a sus padres y compañeros, diciéndole que la homosexualidad era “una abominación para Dios”.
En 2024, el alto tribunal no solo ordenó su reincorporación y cursos de nivelación, sino también medidas para erradicar la discriminación contra estudiantes LGBTI.
El colegio intentó anular la sentencia alegando libertad religiosa y negando haberlo discriminado, pero la Corte rechazó el recurso y le recordó que la educación debe ser inclusiva y basada en derechos humanos.
“Mi sexualidad no tiene nada que ver con Dios”, afirma, quien asegura que seguirá defendiendo el respeto a la diversidad, aunque por ahora prefiere mantener su identidad en reserva.


















