Las mexicanas están entre la lista de las mujeres más trabajadoras

Mujeres mexicanas, las que más trabajan según un reporte de Cepal sobre Latinoamérica (foto: ANSA)

Las mujeres mexicanas son las más trabajadoras de América Latina con 64,9 horas en promedio a la semana destinadas a desplegar labores remuneradas y domésticas, de acuerdo con un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En México, las mujeres trabajan 22,1 horas en labores pagadas, pero tienen que dedicar casi el doble de tiempo (42,8 horas más) a actividades por las cuales no reciben ninguna recompensa monetaria.

La situación contrasta con los hombres en este país, que realizan actividades por las que perciben una recompensa monetaria durante 44,6 horas a la semana, mientras que sólo dedican 16,9 horas a aquellas por las cuales no perciben estipendio alguno.

Las mujeres latinoamericanas en general destinan demasiado tiempo a actividades no pagadas, según la CEPAL.

El segundo lugar en la región en el ranking de Cepal de las mujeres que más laboran en casa lo ocupan las chilenas, con un promedio de 62,2 horas semanales, seguidas de las peruanas (60,5 horas), y las argentinas (59 horas).

“En todos los países de la región para los cuales hay datos disponibles, el tiempo de trabajo no remunerado de las mujeres es mucho mayor que el tiempo que dedican los hombres a estas mismas actividades”, dice el organismo de la ONU con sede en Chile.

El informe sostiene que esto “evidencia que, pese a la creciente participación femenina en el trabajo para el mercado, esta no se ha visto correspondida por una mayor participación masculina en labores domésticas y de cuidados no remunerados al interior de los hogares”.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que, a su vez, que las mujeres ven obstaculizada su incorporación al mercado laboral en México debido a la falta de programas a infraestructura para garantizar el cuidado de sus hijos a temprana edad.

“Los servicios de cuidado infantil ofrecen muchos beneficios al promover el desarrollo del niño, crear empleos, reducir el trabajo de cuidados no remunerados de los progenitores y promover el empleo y los ingresos de las mujeres en el curso de su vida”, señaló la OIT.

“Las mujeres a la casa y los hombres al trabajo”, se solía decir antiguamente para reforzar el patrón social que confinaba a las primeras en sus viviendas, como una especie de “esclavas del hogar” y a los segundos en sus labores técnicas o profesionales fuera de casa.

Sin embargo, en la actualidad estos estereotipos se han roto poco a poco y “la situación económica empuja a las mujeres a sumarse a la fuerza laboral”, pese a lo cual “la mujer tiene un camino difícil, enfrenta un montón de obstáculos y tareas que no están bien distribuidas”, según Carolina Maldonado, del Instituto Nacional de las Mujeres (I-mujeres).

Aunque la presencia de las mujeres en el trabajo remunerado va en aumento, muchas lo hacen de manera informal, para poder tener horarios más flexibles pero sin contar con seguridad social y prestaciones, pues se ven obligadas a “dividir su tiempo en el trabajo, el cuidado del hogar y los hijos”, agrega.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en un informe difundido el año pasado, indicó que las mexicanas realizan más del 75% de los quehaceres en casa, el doble de tiempo que los hombres.

La OIT ha difundido estudios según los cuales la mayoría de las mujeres trabajadoras no ocupan un puesto de alto rango en el escalafón laboral.

Pese a ello, la OIT afirma que las mujeres en puestos de alto rango incrementan la productividad de una empresa hasta en un 20%, y el Banco Mundial ha indicado que, si se cierra la brecha laboral entre hombres y mujeres, el ingreso per cápita sería 22% más alto en México.

“Las mujeres son organizadas, proactivas, tienen una gran capacidad de liderazgo y mentoría. Si las empresas se proponen desarrollar este talento, aumentaría la productividad de la empresas”, señaló Aideé Zamorano, fundadora de la ONG Mamá Godín (un apelativo que alude a personas que trabajan en oficinas privadas o públicas).

“Permitir que las mujeres accedan a la fuerza laboral formal incrementaría sus propios ingresos y aportaría a la recaudación económica del país”, agregó. (ANSA).