Asì lo desarrolla un artìculo de Redes LGBT, y es ahì donde analizan una pregunta aparentemente sencilla del rito de la ordenación sacerdotal que se ha convertido en el punto de partida de un debate mucho más amplio sobre la formación de sacerdotes en Estados Unidos: ¿cómo determina la Iglesia si un hombre está verdaderamente preparado para asumir las responsabilidades del sacerdocio?
Esta pregunta cobra especial relevancia en un informe del Instituto McGrath para la Vida Eclesial de la Universidad de Notre Dame.
Por eso, basándose en una investigación nacional realizada por el Centro de Investigación Aplicada al Apostolado, los sacerdotes y especialistas en formación Thomas Berg y Timothy Lock examinan cómo obispos, rectores de seminarios, directores espirituales, orientadores vocacionales y profesionales de la salud mental evalúan a los candidatos al sacerdocio. El informe, publicado en julio de 2026, revela importantes discrepancias entre quienes tienen la responsabilidad de decidir quién debe llegar al altar.
De este modl una de las divisiones más claras se refiere a los candidatos que experimentan una profunda atracción por personas del mismo sexo, a la vez que profesan un firme compromiso con el sacerdocio. El veintidós por ciento de los obispos estadounidenses encuestados afirmó estar dispuesto a ordenar a un hombre en esta situación. El 10% afirmó estar completamente de acuerdo con hacerlo.
Cabe resaltar que, el informe considera el celibato no como una mera prueba de abstinencia sexual, sino como una cuestión de madurez humana integral. Antes de entrar en la etapa avanzada de formación, los candidatos deben demostrar varios meses de continencia estable; antes de la ordenación al diaconado, los autores proponen exigir normalmente al menos 12 meses. Sin embargo, la continencia externa por sí sola es insuficiente.
La libertad interior, la estabilidad afectiva y la capacidad de establecer relaciones sanas son igualmente importantes. Por eso es tan importante la elección de un candidato LGBT, no como representante de una «desviación «, sino como candidato a llevar adelante una obligación tan exigente
La idoneidad es más importante que la elección sexual.











