En Namibia, las mujeres Himba conservan una tradición que combina belleza, identidad cultural y adaptación al clima. Sobre la piel y el cabello aplican una mezcla conocida como otjize, elaborada principalmente con ocre rojo y grasa de origen lácteo. Su característico tono rojizo se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de esta comunidad.
Más allá de la estética, esta práctica tiene una explicación ligada al entorno. Los Himba viven en una región extremadamente seca y soleada, donde proteger la piel de la radiación y la resequedad resulta fundamental. Investigaciones científicas han encontrado que el ocre utilizado en el otjize posee propiedades capaces de filtrar parte de la radiación ultravioleta, lo que respalda su posible función protectora.
La tradición ha pasado de generación en generación y refleja cómo una comunidad puede aprovechar recursos naturales disponibles para responder a las condiciones de su ambiente sin abandonar sus raíces. El otjize, por tanto, no es simplemente una pintura corporal: también representa cultura, adaptación y conocimiento transmitido durante generaciones.
La imagen también presenta la idea de que las mujeres Himba solo se lavarían con agua en momentos muy concretos de su vida. Sin embargo, esa afirmación forma parte de un relato viral que no debe tomarse como una descripción universal de las prácticas de toda la comunidad.
Fuente original: Infoviral Plus, Havenga D. et al., Scientific Reports, 2022. DOI: 10.1038/s41598-021-04663-0











