Tiene 27 años y decidió hablar sin filtros sobre lo que realmente implica una vaginoplastia: 7-8 horas de cirugía, cinco días internada, meses de recuperación, dilataciones y volver a aprender a disfrutar de su cuerpo. Así lo cuentan en Redes LGBT.
Por eso contó que, la intervención le costó unos USD 20.000. Pero en Argentina, La Ley de Identidad de Género cuenta para las personas mayores de 18 años, la normativa vigente establece que las cirugías de afirmación de género y los tratamientos hormonales forman parte de las prestaciones de salud que deben garantizarse, tanto en el sistema público como en obras sociales y prepagas.
Asimismo, la normativa contempla expresamente intervenciones como la vaginoplastia, orquiectomía, mastectomía, faloplastia, clitoroplastia, entre otras.
Pero hay algo que casi nadie cuenta: ¿qué pasa después
De este modo, Martina habló de la primera vez que volvió a tener relaciones, de la sensibilidad, de las dilataciones y de cómo vive hoy su sexualidad: “Hoy en día tengo relaciones y las disfruto al cien por cien. También disfruto mucho de mi cuerpo hoy. De todo lo que me hice, es la mejor. La más importante.”
Por otro lado, la cirugía no fue simplemente una operación. Para Martina significó sentirse más cómoda, más segura y más conectada con la persona que siempre sintió que era.


















