Elizabeth Bathory fue una noble húngara del siglo XVII, considerada la asesina en serie más prolífica de la historia. Su caso fue tan escandaloso que el rey de Hungría intervino personalmente para detenerla, algo extraordinario dado su altísimo rango nobiliario.
El número exacto de sus víctimas, según informa Elbiliote.com, sigue siendo objeto de debate. Los registros oficiales del juicio documentaron alrededor de 80 casos, pero una de sus sirvientes declaró haber visto un libro personal donde Bathory habría anotado hasta 650 nombres. No obstante, ese libro jamás fue encontrado.
Los historiadores se cuestionan hasta la actualidad qué impulsó a una mujer culta y admirada en la corte a cometer semejantes actos. Algunos apuntan a episodios de violencia que ya se registraban en su infancia y a una educación marcada por la crueldad normalizada dentro de la nobleza centroeuropea del siglo XVI.
Su juicio fue uno de los más resonantes de toda Europa: se recopilaron testimonios de más de 300 testigos. Sin embargo, nunca pisó un tribunal ni enfrentó a sus acusadores, un privilegio exclusivo de la nobleza que generó controversia incluso entre sus contemporáneos.
Elizabeth Bathory murió en 1614 encerrada entre las paredes de su propio castillo, sin confesar ningún crimen. Su nombre quedó prohibido en Hungría durante años después de su fallecimiento.
Su figura inspiró novelas y películas a lo largo del siglo XX y XXI. El castillo de Čachtice, en la actual Eslovaquia, recibe miles de visitantes cada año y se convirtió en uno de los destinos turísticos más singulares de Europa del Este.


















