Luis XIV, el rey más poderoso de Europa estuvo a punto de morir por un problema que nadie imaginaba. Una enfermedad íntima, dolor constante… y una cirugía que cambió la historia.
Ascendió al trono a una edad temprana, bajo la tutela del cardenal Mazarino, y el Rey Sol encarnó los principios del absolutismo. En 1682 trasladó la corte real al Palacio de Versalles, símbolo indiscutible de su poder e influencia en Europa.

















