¿Se realizan correctamente los interrogatorios a niños que, presuntamente, son víctimas de abuso?

Cuando aparece un caso de abuso infantil, uno de los primeros pasos que toma la policía es realizar una entrevista con el niño.

Dado que las evidencias físicas a menudo no existen en los casos de abuso infantil (porque, por ejemplo, es algo que sucedió hace tiempo), la capacidad de los entrevistadores de la policía para obtener información detallada y precisa del menor puede ser vital para los resultados de la investigación.

Durante las últimas décadas, muchos estudios se han centrado en examinar las técnicas de entrevista para obtener los informes de los niños, y, como resultado, hoy en día existen una buena cantidad de pautas basadas en la evidencia para mejorar las entrevistas y facilitar que los niños proporcionen información completa, precisa y sin influenciar.

Existe un cierto consenso sobre los elementos clave que constituyen las buenas prácticas de las entrevistas, las cuales, generalmente, se estructuran en fases separadas.

Tenemos, en primer lugar, la fase de apertura, donde los entrevistadores se presentan al niño y construyen una relación con él, le explican la necesidad de decir la verdad y le comentan cómo funcionará la entrevista.

Después, se avanza hasta la fase de transición, donde se va cambiando la conversación a temas sustantivos. Esto debe ocurrir de forma no dirigida y los entrevistadores deben evitar introducir detalles sobre el presunto abuso.

Una vez que se establece el tema de preocupación, los entrevistadores comienzan con la fase sustantiva, en la que se explora a fondo el presunto abuso, usándose preguntas abiertas para que el niño narre libremente lo ocurrido.

A pesar del acuerdo de los expertos sobre los elementos centrales de las buenas prácticas de las entrevistas, los entrevistadores tienen dificultades para adherirse a ellas a la hora de la verdad. A veces hacen preguntas polémicas o dirigidas para sacar el tema de abuso en la conversación, hacen preguntas inductivas en lugar de abiertas, fallan en aislar y etiquetar lo suficiente los incidentes de presuntos abusos…

Por ello, se recomiendan cursos y formación específica para aquellos que deben enfrentarse en su vida laboral a este tipo de situaciones, para que se manejen y adecúen lo mejor posible a las buenas prácticas recomendadas.

Una estrategia que ayuda a mejorar y mantener el uso de preguntas abiertas por parte de los entrevistadores después de las capacitaciones, es brindarles retroalimentación continua por parte de expertos. Sin embargo, es una tarea intensa que requiere mucho tiempo.

Una alternativa más factible es la retroalimentación de los pares, que estará más disponible para los entrevistadores con más frecuencia que la retroalimentación de expertos y superiores, y no supone un gran desafío para la carga de trabajo, ya que un segundo entrevistador suele estar presente durante este tipo de entrevistas. El problema, es que los pares a menudo no tienen tanto conocimiento como los expertos.

En el estudio actual, el objetivo fue probar la precisión de los entrevistadores forenses al evaluar las transcripciones simuladas de una entrevista infantil. Para ello, realizaron dos estudios. El primero, con 56 policías de una jurisdicción; el segundo, con 37 policías de otra jurisdicción diferente.

Todos completaron un programa de capacitación, de 10 días de duración, en entrevistas forenses infantiles de forma reciente.

A los participantes se les proporcionó una transcripción de una entrevista forense infantil, y se les pidió que clasificaran cada pregunta planteada en la fase sustantiva (pregunta abierta, facilitadora, principal, con profundidad…). También se les proporcionaron una serie de pautas de buenas prácticas que ellos debían comparar con la transcripción.

En el caso del primer experimento, los participantes fueron menos precisos al evaluar las transcripciones que mostraban una adherencia mixta a las buenas prácticas. Algunos estudios previos mencionan cómo las transcripciones mixtas son especialmente difíciles de evaluar. En la revisión de la fase de transición también hubo menor precisión de la esperada.

Los participantes del segundo estudio también fueron menos precisos al revisar las fases inicial y sustantiva, mostrando una adhesión mixta a las mejores prácticas.

Una razón por la que los participantes pueden haber obtenido los resultados, según proponen los autores, es la naturaleza rígida de la lista de verificación que se utiliza en muchas ocasiones como herramienta de evaluación. Esta lista obligó a los participantes a seleccionar respuestas dicotómicas, y es posible que, en la realidad, no sea tan sencillo como elegir entre blanco o negro.

Los autores proponen, por tanto, que la investigación debe centrarse en desarrollar y probar herramientas que sean más flexibles que una lista de verificación dicotómica.

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Sobre un artículo basado en  “Testing an Evaluation Tool to Facilitate Police Officers’ Peer Review of Child Interview”, de Danby, M. C.; Sharman, S. J. y Guadagno, B. (2022), en el que las autoras proponen un nuevo enfoque para facilitar la buena praxis en los interrogatorios a niños que presuntamente han sido víctimas de abusos sexuales.