El presidente ruso volvió a generar polémica al reafirmar su postura contra el matrimonio igualitario. Durante una intervención pública en Moscú, Vladimir Putin aseguró que Rusia no reconocerá legalmente las uniones entre personas del mismo sexo mientras él permanezca en el poder.
Según el mandatario, el Estado debe preservar lo que define como “valores familiares tradicionales”, rechazando cualquier cambio en el concepto de familia. En sus declaraciones, insistió en que el modelo seguirá siendo el de “madre y padre”, descartando otras formas de denominación.
Putin ha mantenido esta línea a lo largo de más de dos décadas en el Kremlin, alineándose con la Iglesia Ortodoxa Rusa y con una visión conservadora que contrasta con las políticas adoptadas en muchos países occidentales. Aunque la homosexualidad dejó de ser delito en Rusia en los años noventa, las parejas del mismo sexo continúan sin acceso a derechos equivalentes a los de los matrimonios heterosexuales.
Las declaraciones se produjeron en el marco de discusiones sobre reformas constitucionales, que incluyen una cláusula destinada a definir el matrimonio exclusivamente como la unión entre un hombre y una mujer. Organizaciones defensoras de derechos humanos han reiterado su preocupación por la falta de protección legal y el aumento de la discriminación y la violencia contra la comunidad LGBTI en el país.


















