En Polonia se registró un caso clínico sorprendente: un hombre de 25 años fue declarado muerto después de sufrir un paro cardíaco prolongado durante una noche de invierno. Su cuerpo había entrado en un estado de hipotermia extrema, lo que redujo drásticamente sus funciones vitales hasta el punto de parecer sin vida.
Horas después, en la morgue, el personal médico se percató de que el joven comenzó a moverse y respirar nuevamente. El frío había actuado como un “protector natural”, disminuyendo su metabolismo y permitiendo que su cerebro sobreviviera al paro cardíaco sin daño severo.
Según Ense de Ciencia, este fenómeno se conoce como el efecto de la hipotermia terapéutica: en condiciones extremas, las bajas temperaturas pueden ralentizar el deterioro celular, dándole al cuerpo una segunda oportunidad.
Aunque casos así son excepcionales, han llevado a médicos a usar la hipotermia controlada en terapias hospitalarias para mejorar la recuperación tras paros cardíacos.


















