Según varios estudios, entre ellos “The influence of bed partners on movement during sleep”, las mujeres, al dormir acompañadas, duermen peor porque tardan más en llegar al sueño profundo y se despiertan más fácilmente.
Para el portal Nueva Mujer, la vigilancia emocional hace que el cerebro de las mujeres, por herencia social y roles de cuidado, se mantenga alerta ante movimientos, ronquidos o cambios en el estado de ánimo de quien duerme al lado.
En cambio, los hombres experimentan el efecto contrario porque se sienten más seguros, disminuye su cortisol (la hormona del estrés) y duermen mejor.
Tal vez por eso crece cada vez más la práctica del divorcio del sueño que se trata de dormir en camas o habitaciones separadas para priorizar el descanso sin dañar la relación.



















