Cuando una leona entra en su periodo fértil, suele permanecer junto a un macho durante varios días. En ese tiempo, la pareja puede aparearse aproximadamente cada 20 o 30 minutos, llegando a repetir el acto entre 20 y 50 veces en una sola jornada. El celo suele durar alrededor de cuatro o cinco días.
A diferencia de lo que muchos imaginan, la hembra participa activamente en el proceso. Puede acercarse al macho, frotarse contra él, rodearlo, adoptar la postura de apareamiento e incluso darle pequeños empujones o manotazos para llamar nuevamente su atención. Las observaciones científicas indican que las leonas pueden iniciar una gran parte de estos encuentros.
Este ritmo tan intenso exige mucha energía y ambos animales descansan brevemente entre cada apareamiento. La repetición aumenta las probabilidades de que se produzca la ovulación y finalmente ocurra la fecundación.
















