El año 2026 no comenzó bien para las organizaciones LGBTQ en Estados Unidos. Llegó precedido por un proceso que se activó con fuerza en 2025 y que hoy se manifiesta como una reconfiguración profunda del ecosistema de derechos, servicios y sostenibilidad comunitaria. No se trata de una crisis momentánea ni de un ajuste administrativo pasajero. Lo que está ocurriendo es un cambio estructural en la forma en que el Estado define, financia y condiciona la igualdad, la accesibilidad y la atención a poblaciones históricamente vulnerables.
Desde los primeros meses de 2025, según Redes LGBT, la administración federal inició la retirada o revisión de órdenes ejecutivas y disposiciones que protegían a personas LGBTQ en áreas como salud, educación y acceso a servicios. La justificación oficial ha girado en torno a la eliminación de lo que denomina “ideología de género” y a la redefinición restrictiva del concepto de sexo, limitado a criterios biológicos. Este cambio discursivo se tradujo en nuevas reglas de elegibilidad, en cancelación de subvenciones, en la eliminación de recopilación de datos y en una incertidumbre administrativa que afecta la operatividad de organizaciones comunitarias en todo el país.
La salud fue uno de los primeros campos donde se sintió el impacto. Programas vinculados a la atención integral, a la prevención del VIH, a la salud mental y a la investigación en poblaciones LGBTQ pierden respaldo federal. Subvenciones aprobadas fueron canceladas o sometidas a revisión bajo criterios ideológicos, no científicos. Esta nueva orientación provocó la interrupción de investigaciones financiadas por los Institutos de Salud, afectando a varios proyectos. La consecuencia no es solo la pérdida de conocimiento, sino la erosión de la capacidad del país para diseñar políticas públicas. La educación es otra de las áreas afectadas. 2026 será un año de lucha por evitar más retrocesos, afirman.


















