Según relatos de la Comunidad Quilombola de Inacha, en el distrito de Juaba (Cametá, Pará), en 1967 dos hombres que ya convivían decidieron oficializar su unión con una ceremonia religiosa, vistiendo atuendos de matrimonio y celebrando entre familiares y vecinos.
El hecho, que ocurrió muchas décadas antes de que las uniones entre personas del mismo sexo fueran legalmente aceptadas, fue considerado por muchos como uno de los primeros matrimonios homoafetivos religiosos en el mundo.
La reacción de la sociedad de la época fue de fuerte rechazo: las autoridades locales y la población respondieron con hostilidad, detuvieron a la pareja bajo pretextos discriminatorios y la boda fue anulada. El episodio se produjo en pleno contexto del régimen militar brasileño, cuando la diversidad sexual era social y legalmente marginada.



















