El convento suele ser un lugar de paz y contemplación, pero para Francília Costa y Luiza Silvério, el inicio de su vida religiosa fue una auténtica guerra fría. Así lo expresa Idionoticias, pues ambas ingresaron muy jóvenes a una congregación en Minas Gerais (Brasil), y el flechazo, lejos de ser místico o romántico, fue de absoluto rechazo. Luiza llegó a declarar que su primera impresión fue: «¡Qué monjita tan presumida y desagradable!». El desprecio era mutuo y pasaron años evitándose en los pasillos del claustro.
Sin embargo, el destino y el encierro de la pandemia las obligaron a convivir de cerca. Fue en los momentos más difíciles, enfrentando juntas crisis de salud mental, donde el odio visceral empezó a transformarse en un apoyo incondicional.
De este modo, tras darse cuenta que sus sentimientos ya no encajaban con los votos de castidad, ambas tomaron la difícil decisión de colgar los hábitos y abandonar definitivamente la vida religiosa.
Asi, eEl amor terminó de florecer fuera de los muros del claustro y la pareja formalizó su unión en una boda civil al aire libre en junio de 2025. Eso sí, la fe no la han perdido: en la ceremonia incluyeron una imagen de la Virgen de Aparecida y aseguran, con humor, que si Cupido existe, en su caso el trabajo lo hizo Dios.
Hoy, tras romper el internet en mayo de 2026 al revelar todos los detalles de su historia a la BBC, Francília (quien curiosamente ahora trabaja en marketing digital) y Luiza comparten su día a día como influencers en redes sociales, demostrando que del odio al amor solo hay un paso… o un convento de distancia.


















