Este fenómeno es conocido como edema escrotal post-mortem o enfisema escrotal, es una manifestación clara de los procesos tanatológicos naturales. En el ámbito forense, es una observación común durante el examen externo del cadáver.
El factor principal es la actividad bacteriana. Tras el fallecimiento, las bacterias que habitan naturalmente en nuestro tracto digestivo (especialmente en el colon) comienzan a proliferar sin control.
Estas bacterias descomponen los tejidos y, como subproducto de este metabolismo anaeróbico, liberan diversos gases, tales como:
Metano
Sulfuro de hidrógeno
Amoníaco
Dióxido de carbono
Estos gases se acumulan en las cavidades corporales y, debido a la presión interna, tienden a desplazarse hacia los tejidos más laxos. El tejido escrotal es extremadamente distensible y cuenta con una gran cantidad de tejido celular subcutáneo que permite una expansión significativa.
En estados avanzados de descomposición, la presión intraabdominal aumenta considerablemente (el cuerpo se torna “hinchado”). Esta presión busca rutas de escape de menor resistencia. El conducto inguinal —que es una vía de comunicación anatómica— permite que el gas y los fluidos transuden desde la cavidad abdominal hacia el tejido escrotal, actuando este último como una especie de “depósito” de expansión. © Crimi datos


















