Enoch Burke, un profesor de historia en Irlanda, se ha convertido en el centro de una tormenta mediática mundial.
Todo comenzó cuando se negó a utilizar pronombres femeninos para un estudiante en transición, alegando que su fe cristiana le impide aceptar la identidad de género.
Tras ser suspendido y recibir una orden judicial para no acercarse a la escuela, Burke desafió la ley y siguió presentándose en las aulas. Esto lo ha llevado a pasar más de 560 días en prisión por desacato.
Para unos, es un defensor de la libertad de expresión; para otros, un ejemplo de falta de respeto a los derechos de identidad. ¿Es un mártir de su fe o un desafío a la convivencia moderna?

















