Durante años encontró excusas para evitar el momento en que alguien pudiera descubrir el secreto que llevaba desde que nació.
Andrew Wardle nació en Reino Unido con una rara condición llamada extrofia vesical, que hizo que su vejiga se desarrollara fuera del cuerpo y que naciera sin pene. Desde pequeño pasó por numerosas operaciones, pero durante décadas no existía una reconstrucción que le permitiera tener una vida sexual como la que deseaba.
De adulto tuvo relaciones de pareja, pero evitaba la intimidad y escondía su condición por vergüenza y miedo al rechazo. Él mismo contó que llegó a inventar distintas excusas para no tener relaciones sexuales y que mantener el secreto terminó afectando profundamente su vida.
Todo cambió cuando un equipo de especialistas del University College London le propuso una reconstrucción completa. Los médicos utilizaron piel, músculos y nervios de su antebrazo para crearle un pene, en un proceso que requirió varias operaciones y años de tratamiento.
La última etapa incluyó la implantación de un dispositivo que le permitiría tener una erección. Después de recuperarse y esperar el tiempo indicado por los médicos, Andrew pudo tener relaciones sexuales por primera vez a los 45 años junto a su novia, Fedra.
Después de pasar gran parte de su vida escondiéndose, lo que más cambió para Andrew no fue solo su cuerpo: por primera vez pudo dejar de inventar excusas y vivir una parte de su vida que siempre había sentido fuera de alcance. © Upso media










