Por Nicolas Deus: El Vaticano declaró culpable de abusos sexuales, de poder y de conciencia al sacerdote argentino Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado. La resolución reabre un debate incómodo sobre los abusos dentro de la Iglesia, el silencio institucional y las víctimas que esperaron décadas por un reconocimiento.
El caso de Carlos Miguel Buela vuelve a sacudir a la Iglesia católica. El sacerdote argentino, fallecido en 2013, fue declarado culpable de abusos sexuales, de poder y de conciencia contra integrantes de la congregación que fundó en San Rafael, Mendoza. La decisión llegó tras una investigación canónica iniciada en 2023 y representa un pronunciamiento institucional sobre hechos denunciados durante años.
La manipulación, abuso de autoridad y fallas institucionales son gravìsimas. Según la información difundida, la investigación concluyó que los testimonios reunidos eran «coherentes y verosímiles». También señaló que existieron fallas dentro de la institución que permitieron que las conductas se prolongaran en el tiempo. Las conclusiones vuelven a poner bajo la lupa los mecanismos de control de una organización religiosa y la responsabilidad de quienes debían proteger a sus integrantes.
La resolución llega cuando Buela lleva más de una década muerto, pero para las víctimas el paso del tiempo no borra lo ocurrido. El reconocimiento oficial puede representar un avance, aunque deja una pregunta inquietante: ¿cuántos abusos permanecieron ocultos detrás de la autoridad religiosa y cuántas voces tuvieron que esperar años para ser escuchadas? La sotana, símbolo de fe para millones de personas, no puede convertirse en un escudo frente a las denuncias ni en una excusa para evitar responsabilidades.










