Conocida como “la abuela de Europa”, la reina Victoria no solo marcó una era de profundos cambios sociales y políticos, sino que también sentó un precedente clave en la defensa del bienestar animal.
Ese legado cobra nueva vigencia hoy, con el anuncio del próximo proyecto de la reina Sofía —una de sus tataranietas—, quien abrirá una protectora de animales en Arganda del Rey, retomando una tradición real que se remonta al siglo XIX.
En 1835, cuando aún era princesa, Victoria se convirtió junto a su madre en patrona de la Society for the Prevention of Cruelty to Animals, la primera protectora de animales del mundo.
Años más tarde, ya como reina, reforzó su compromiso otorgando a la organización el título de “Real”, dando origen a la actual RSPCA, referente internacional en la lucha contra el maltrato animal e inspiración para asociaciones similares en toda Europa.
Su sensibilidad se reflejó también en decisiones concretas: prohibió la mutilación de colas en caballos y orejas en perros dentro de los establos reales, condenó el uso ornamental de plumas y presionó para limitar el uso de bozales solo a perros peligrosos.
Incluso, tras el asesinato impune de su gato, expresó con crudeza su indignación, dejando constancia de una nueva forma de entender la relación entre humanos y animales, una mirada que, más de un siglo después, sigue vigente en las casas reales europeas.











