Historias Libertinas de Pecadores

Bienvenid@ a esas historias reprimidas que cuentan los viejos textos con olor a hojas amarillas de humedad. Humanos religiosos, profanos, agnósticos o ateos hoy tienen su lugar para desahogarse en el Confesionario de «La Piaf». Por ello, hoy compartiremos editoriales de amig@s que han pecado y se han vencido en los hábitos honorables de los curas, pastores o rabinos pervertidos como así también por las bragas embebidas de otras religiosas. Esas que han corrido sermones y culpas escondiéndose a través de algún hall Santo de cierta Iglesia o Sinagoga para luego elevar su palabra blanca y pura y redimirse ante la Fe.

Bendito sea el Libro Santo que llevas en tu Pecho, el cual te exculpará de tu sucio proceder sexual.

«Me siento culpable pero lo volvería a hacer»

Benedetta Carlini: La monja lesbiana del siglo XVII