Características de la filofobia o el miedo al amor

Por Valeria Sabater. El miedo a enamorarse puede ser abrumador para algunas personas. Temen ser heridos, traicionados, les produce una gran angustia establecer una conexión emocional con alguien y sentirse vulnerables. A otros en cambio, les aterra perder su autonomía.

Las características de la filofobia ponen en evidencia un tipo de fobia muy específica, la de desarrollar cualquier tipo de vínculo emocional con una persona. Hay quien señala que tras esta conducta puede haber un pasado de violencia en el hogar, la marca del divorcio de unos padres, etc. Sin embargo, la realidad nos dice que esto no siempre es así. Es más, en ocasiones no hay una explicación clara y específica.

¿Cómo puede ser? Nos preguntaremos. ¿Qué provoca que un hombre o una mujer experimente un miedo real a sentir esa emoción en apariencia tan maravillosa? Mientras para una buena parte de la población enamorarse es algo tan emocionante como intenso, para otros resulta aterrador. Por otro lado, y a pesar de que hay quien piensa que este tipo de fobia podría ser el resultado de nuestra sociedad actual, en realidad, estamos ante un tipo de fobia que siempre ha existido.

Un ejemplo, a menudo se considera a Isabel I de Inglaterra, la conocida como la reina virgen, como una de las personalidades más famosas que padecieron filofobia. Se dice que aquella negativa suya a contraer matrimonio podía ser «la consecuencia» de lo sucedido con su madre. Ana Bolena, fue ejecutada por su padre, el rey Enrique VIII, por haberse enamorado de otro hombre.

Ahora bien, se sabe que la propia Isabel I de Inglaterra llegó a tener varios amantes, pero según explicaba ella misma, prefería excluir el amor de su vida y estableció no contraer matrimonio jamás. No concebía imaginar su vida unida a otra persona. La filofobia marcó su reinado del mismo modo que esta fobia condiciona el día a día de muchas personas.

Las características de la filofobia o el miedo al amor

La filofobia cursa de muy diversas maneras. No hay dos casos iguales ni un patrón que permita efectuar de manera sencilla su diagnóstico. De hecho, si buscáramos esta condición en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) veríamos que aparece simplemente como fobia social.

Expertos en el tema, como el doctor Scott Dehorty, del instituto de salud mental ‘Delphi Behavioral Health Group’, de Maryland, nos señalan que las características de la filofobia aparecen tanto en hombres como en mujeres. No hay factores biológicos o genéticos que lo expliquen, pero a menudo aparece simplemente por una mala experiencia a nivel relacional con una antigua pareja.

A partir de ahí aparece el miedo, el temor a que suceda lo mismo, a volver a sufrir, a quedar heridos. Poco a poco el miedo se convierte en fobia y, como sabemos, con la aparición de una fobia pueden aparecer otros problemas como los trastornos de ansiedad, la depresión, el aislamiento social, el consumo de drogas, etc.

El filofóbico con pareja

Cuando pensamos en la filofobia, visualizamos casi de inmediato a esas personas que evaden a toda costa el compromiso y una relación emocional. Ahora bien, cabe señalar que hay quien sí da el paso y se vincula con alguien; pero eso sí, la relación es altamente dañina.

En estos últimos casos, evidencian una conducta fría, severa, inaccesible y con alta necesidad de control. Además, suelen ser celosos y posesivos. Todo ello evidencia el miedo y la profunda inseguridad que hay detrás.
Presentan una además una baja autoestima. No saben comunicar, no ceden, no empatizan… Los filofóbicos con pareja son unos grandes saboteadores emocionales. Su propia inseguridad crea abismos. Ese miedo a un compromiso real, a darse al otro, les lleva a construir relaciones llenas de altibajos.
Características de la filofobia en quien evade cualquier tipo de relación
Por otro lado están los filofóbicos que evitan a toda costa cualquier tipo de relación. No es que rehuyan solo del compromiso, de la posibilidad de tener pareja, de permitirse sentir afecto, pasión, enamoramiento. En este caso, lo que se evita es cualquier tipo de vínculo emocional, sea el que sea, como el de amistad.

Si el anterior tipo de filofobia resultaba especialmente dañina, esta es altamente destructiva para quien la sufre. ¿La razón? Estamos ante un tipo de fobia social que suele cursar a menudo con aislamiento, ansiedad generalizada, ataques de pánico, así como con diversos trastornos de la personalidad.

Por otro lado, cabe señalar que las características de la filofobia en este caso, evidencian también síntomas físicos. Cuando alguien intenta ser un poco cercano con ellos, establecer una conexión de afecto, compañerismo o amistad, sienten malestar, taquicardias, sudoración y una elevada incomodidad.

¿Cómo se trata la filofobia?

Las opciones de tratamiento para las personas que evidencian las características de la filofobia antes citadas, suelen variar bastante. A veces, y dependiendo la intensidad de la fobia, basta con cambiar de estilo de vida o seguir un tipo de terapia muy concreta: la de exposición, ahí donde ir trabajando la ansiedad a partir de ciertas escenas o situaciones que plantea el terapeuta.

En otros casos, puede ser necesaria incluso la medicación. En especial si la persona presenta ya aislamiento social, depresión, angustia elevada, etc. Ahora bien, por término medio, lo que tenemos ante nosotros es un tipo de fobia. Por tanto, enfoques como la terapia cognitiva-conductual suelen ser de gran ayuda.

Nos servirá para identificar miedos, cambiar pensamientos, creencias y reacciones negativas relacionadas con el origen de la fobia. Sea como sea, existe tratamiento y si hay un compromiso firme por parte del paciente, puede verse una clara mejoría. La filofobia puede desaparecer para dar paso a una mejor calidad en nuestras relaciones. Fuente: La mente es maravillosa.

Valeria Sabater

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913. Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED.